1/29/2008

BLANCA BASUALDO "blanquita"


anoche despues de pelear contra la enfermedad durante años, "curandose ella misma" y causando la admiracion de los medicos
blanca basualdo murio
para todos los que la conocimos desde hace mas de 20 años, ella fue un ejemplo de lo que un lider comunitario puede ser ser.
inteligente, sabia, tenaz, sensible y dura como una roca en sus convicciones.
fue una de las fundadoras del ceac, de las primeras vecinas que se acercaron a "curiosear" a ese grupo de gente de la universidad que llego al barrio.
muy pronto hizo valer su prestigio en el barrio donde era conocida como "doña blanca" o "blanquita", antigua docente y entrerriana, se habia instalado en la "sexta" cuando todavia corria el ferrocarril y la ciudad universitaria no existia.
en los inicios del ceac, fue un motor de los "talleres" un lugar donde los vecinos enseñaban a otros vecinos lo que sabian y desde ahi construyo las redes que sostuvo en estos 20 años.
ademas de coordinar los talleres y participar de la "cooperadora del ceac", blanca enseñaba tejidos y bordados complejos y antiguos y en su taller se producian cosas que producian la admiracion de todos.
pero ella queria mas... queria que esas cosas que se enseñaban pudieran servirles a las mujeres de la villa como una forma de trabajo y promovia la reposteria, la cocina, la costura, la cesteria y todas las manualidad que podian resultar en algo util.
en los inicios del ceac, solo habia psicologos y los vecinos querian tener medicos y enfermeros... y nos pusimos en marcha para lograrlo, contactando nuestras redes de amigos y conocidos y empezando una acción ciudadana que ya lleva dos decadas.
los primeros profesionales que trabajaban gratis y en condiciones muy precarias pudieron tener un "lujo", cada uno de ellos gano una "secretaria"
una vecina que cebaba mate, daba turnos, ayuda a pesar niños, contaba las historias del barrio y sostenia emocionalmente el compromiso de los profesionales
tambien es fue una idea de blanca... que transmitia el orgullo de esa tarea y funcionaba como una agente de salud con todas las letras.
entre las charlas con los profesionales y la participacion comunitaria... blanca encontro que no era facil llegar a esas jovenes mujeres de la villa que se embarazaban muy jovenes y que sumaban niños sin estar preparadas para criarlos.
pero tambien descubrio que esas mismas mujeres que no veian sentido en llegar a la consulta medica, c
estaban puntualmente presentes cuando se las invitaba a crear el ajuar de su bebe y blanca empezo con lo que fue su creacion mas original.
el taller guaguita (guagua quiere decir bebe) fue eso....
mujeres que veinan a que les enseñaran como hacer la ropita para sus bebes que iban a nacer y mujeres vecinas que -mientras les enseñaban- hablaban de hijos, de comida, de higiene y de todos los temas que hacen a la crianza de un hijo.
cuando blanca comenzo a integrar -como recurso- a los profesionales del ceac, invitandolos a charlar en medio de la costura... el taller guagüita se convirtio en un "modelo" de proyecto de promocion comunitaria de la salud.
modelo que ella defendia en su esencia, como una tigresa.
lo defendia de la tentacion de "profesionalizar" el taller o de las tentaciones de los operadores politicos de apropiarse de el.
Formo vecinos, formo profesionales jovenes, creo a las "madrinas del taller" y hasta hace no mucho tiempo, se metia en los rincones mas dificiles de la villa para buscar a la joven que habia faltado a la reunion y estaba proxima a parir.
tuvo la suerte de lograr el ultimo de la cadena de reconocimientos que tuvo su vida.
en el 2007 el CeAC presento un proyecto a una convocatoria del Plan Remediar del Ministerio de Salud de la Nacion, y parte de ese proyecto de prevencion de la salud sexual de las jovenes, fue el fortalecimiento de guaguita.
ganamos el concurso y hace pocos meses blanca recibio las telas, hilos, materiales que pueden asegurar la continuidad de Guaguita en el 2008.
Todos estamos un poco huerfanos al perderla
Todos estamos muy felices de haberla conocido.

1/27/2008

secreto en la familia

P esa, agobia, hunde. El secreto, esa verdad mezquina y cocida a punto, suele amordazar a la mejor de las intenciones para batirse a duelo con la duda. Así de mal se llevan el silencio del que calla y la sospecha de quien intuye. Enredos de alcoba, pasados secretos, nacimientos o muertes adulteradas sazonan el paso de los días de unos cuantos que creen conocer el fin –de la paz familiar, sobre todo– el día en el que eso –que no debía saberse– llega a oídos de sangre de su sangre. Y agarrate, Catalina.
"Empecé a notar silencios tensos y rumores en la familia. Los cuchicheos decían que el bebé que esperaba esa tía mía de La Pampa era de mi papá", hace memoria Norma Maceda (60). Carcomida por la duda, con apenas doce años, un buen día se animó y en medio de una discusión le preguntó a su padre si esa otra nena era hija suya también. Y sí, fruto de los viajes de trabajo que el hombre hacía por el interior. Norma pensó en su mamá. ¿Lo sabría? Ella cree que debía sospechar que su marido tenía una doble vida pero que lo habría dejado pasar por el que dirán.
"Siempre fue un tema tabú entre nosotros tres. Más de 40 años estuvo presente el fantasma de la hija no reconocida."
José Lucero Velázquez (53) nació chileno y se hizo argentino. Lleva 31 años casado y sincera que nunca se dio la oportunidad de hablar" con su mujer ni con sus cuatro hijos –tal vez se estén enterando por estas líneas– sobre cómo fue su vida del otro lado de la cordillera hasta que cumplió los 23. Jamás aludió a que sus padres bebían de más ni a que sus cuatro hermanos eran, en realidad, de distintos padres. Nunca dijo que fue un chico de la calle desde los siete años, cuando se escapó de su casa porque su padrastro les pegaba a él y a su mamá. Calló que más de una noche durmió en las puertas de los estadios de fútbol, que se alumbró con velas que la gente dejaba a los santos, que se tapó con cartones y que hasta logró cierta familiaridad con prostitutas y ladrones. Que planeó robos que nunca cometió y que a los once se lo llevaron preso por vagancia y terminó en un hogar de menores, donde con los años conoció a uno de sus hermanos. Dice que no calló por vergüenza: "Estoy orgulloso de haber pasado cosas malas en esa escuela que fue la calle y haber salido adelante. Simplemente no se dio la oportunidad de contarle a mi familia esa etapa de mi vida".
Los secretos de familia son episodios que atentan contra la buena imagen personal, familiar y social y tienen que ver con el origen, la muerte o la vida sexual de algún miembro de la familia. Provocan vergüenza y son guardados bajo llave pero, tarde o temprano, aquello que nunca nadie debió haber contado sale a la luz y estallan la desesperación y la fractura.
"En todos los casos, los secretos se saben y no se saben al mismo tiempo", sentencia Sara Moscona, directora del departamento de Familia de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo (AAPPG) y agrega que "en las infidelidades, muchas veces se prefiere no ver la realidad para mantener la relación".
Las familias tienden a cubrir las situaciones traumáticas que, con el tiempo, llegan a ocasionar males mayores entre quienes callan y quienes ignoran. Y hasta hay especialistas en psicogenealogía –que estudia el inconsciente familiar– que aseguran que un hecho silenciado resurge como un fantasma a través de las distintas generaciones de una misma familia hasta ser develado. ¿Cómo se revela lo que fue escondido durante años? ¿Llevarse el secreto a la tumba es una solución? ¿Cómo se hace –después de que se destapó la olla– para no morir ni matar en el intento? ¿Vivir en el silencio deja secuelas? ¿Se pueden restablecer los vínculos familiares después del baldazo de agua fría?
PACTOS DE SILENCIO
"Hay hechos que se ocultan –dice la psicóloga Moscona– porque la mente no tolera el sufrimiento. Por eso se generan 'pactos de desmentida', es decir cómplices alianzas inconscientes entre los integrantes de la familia, donde se niega todo."
A María Celina (42) y a su hermano, por ejemplo, les quemaba la cabeza saber quién era su verdadera madre. Habían sido adoptados y si bien siempre supieron verdad, cualquier intento por más allá del discurso familiar quedaba tapiado por el "ahora yo soy tu mamá". "Creo que por miedo perdernos nos educó en el silencio. Yo notaba que había cosas que se podían averiguar. Los únicos objetos que me conectaban con mi familia de origen eran unos aritos y una muñeca, pero también desaparecieron", recuerda.
¿Cómo revelar secretos que fueron guardados por años? Los especialistas recomiendan ir construyendo la verdad poco a poco. Moscona considera que "hay que ver hasta dónde el otro está capacitado para escuchar, y así ir develando, poniendo en palabras".
A Diana (45) le llevó años que para ella se tradujeron en siglos: "Cuando era chica tuve que estar unos días internada y al volver a mi casa las cosas había cambiado. Mi hermana se había ido a vivir a lo de una tía y todos estaban muy raros". Tardó en reunir las piezas del rompecabezas mudo despedazado por sus padres y su hermana. "Mi papá había abusado de mi hermana", confiesa por lo bajo.
VIDA SECRETA
En su libro La vida secreta de las familias , la terapeuta estadounidense Evan Imber-Black aconseja cautela a la hora de revelar un secreto: "Vaya despacio, no lo ventile en medio de un festejo. Es mejor pensar a quién se quiere informar y en qué orden. Prevea las reacciones de la gente y piense cómo responderá usted. Pues si se va a revelar un secreto, hay que tomar la responsabilidad acerca de lo que se genera".
Si lo sabrá Silvia (34), que decidió ocultar a su hija el suicidio del padre "para evitar mayor dolor". Recuerda que apenas sucedió, lo primero que le dijo a su nena –que entonces tenía once años– fue que su papá había tenido un accidente. "Traté de protegerla y por eso evité explicar las circunstancias. No podía decirle: 'Tu papá se ahorcó'. Ya demasiado difícil fue contarle que se había muerto", dice.
Las dudas que acechaban a la nena no le daban paz. Quería detalles y la verdad en versión libre se fue filtrando a través de relatos familiares. "Los datos fueron apareciendo con cuentagotas, a medida que ella iba preguntando –dice Silvia–. Primero sólo le dije que el papá se había suicidado. Recién en las últimas charlas surgieron los detalles más escabrosos: como que lo encontraron ahorcado, colgando de una puerta de la galería de la casa." Todavía no le contó todo, dice. Ahora su hija quiere encontrar la carta que su padre dejó.
En estos casos, los especialistas dicen que hay que tener en cuenta las circunstancias particulares y la edad de los chicos. Plantean que a veces un secreto también resguarda, que no siempre es conveniente decirlo todo y que hay cosas que pueden ser reveladas más adelante.
Ahora, ¿qué pasa si alguien descubre un secreto para el que no estaba preparado? "Cuando se rompe el pacto de silencio de forma drástica, la verdad deriva en lo que en psicología se denominan actuaciones: escándalos, separaciones, enfermedades mentales y hasta suicidios", explica Moscona.
A Elizabeth Rodríguez (25) el secreto familiar le valió una temporada de ataques de pánico. Cuando conoció a su padre, a los ocho años, tuvo que guardar silencio porque "no se podía decir nada". Esperó hasta los 18 cuando la verdad, tan guardada bajo llave, surgió de golpe y dejó secuelas.
Comenzó a frecuentar el entorno de la familia paterna sin revelar quién era ella. "En un cumpleaños familiar, una de mis hermanas me preguntó: '¿Y vos? ¿de dónde sos?, ¿amiga de quién?'.Yo no quería decir nada pero a partir de ahí crecieron las sospechas sobre mi identidad y finalmente se supo la verdad. Unos a otros se recriminaban: '¿Por qué me lo ocultaste?' y hasta una de mis hermanas vino con la madre a insultarme a mi casa."
Para María Celina la verdad sobre sus raíces llegó a los 32, cuando se decidió a buscar a su familia a través del programa Gente que busca gente . Cual telenovela de Migré, ese día su mamá adoptiva estaba en un cumpleaños familiar con la tele encendida. El cumple mutó en pesadilla mientras María Celina abrazaba a su verdadera mamá y a sus hermanos. En vivo y en directo supo que su padre, a los 58, había comprado por dos vacas a su mamá, una chica de apenas 14. Y que cuando la jovencita decidió separarse, el hombre le juró lagrimas de sangre antes de arrebatarle los cuatro hijos y dejarlos en un hogar de menores.
DESPUES DEL TEMBLOR
¿Cuáles son las secuelas que quedan en una persona que crece en un mundo de silencios? Según Mabel Meschiani, psicoterapeuta especialista en psicogenealogía, "los secretos –que esconden vergüenza– matan la posibilidad de ser uno mismo y tienen efectos traumáticos. Son fuente de malestar, conductas extrañas y enfermedades como depresiones, ataques de pánico, psicosis, síndrome de atención dispersa, obsesiones, trastornos de personalidad y aprendizaje. También pueden ocasionar enfermedades crónicas y graves –como asma, psoriasis, problemas gastrointestinales, estrabismo, cáncer, enfermedades mentales– y dificultar las relaciones de pareja, familiares y laborales".
Para Silvia, ocultarle a su hija el suicidio del papá tuvo su precio: "Peleábamos todo el tiempo. Mi hija se enojó conmigo y con el mundo. Se quedó sin amigas, se encerraba en su cuarto, lloraba, me abrazaba y después me rechazaba. Todo porque yo no le decía las cosas como eran. Después, cuando la verdad fue apareciendo, se quedó más tranquila, aunque con mucha culpa".
Elizabeth sufrió ataques de pánico por vivir ocultándose. "En terapia resolví que esta fobia tenía que ver con la relación incontrolable con mi padre. El venía cuando quería, cuando quería desaparecía y yo no tenía forma de comunicarme con él. Siempre tenía que ocultar mi existencia para evitar conflictos, pero con los años las mentiras generaron problemas mayores."
La psicóloga Moscona dice que "los chicos que conviven con un secreto pueden sufrir rigidez de pensamiento y hasta tener malos desempeños en la escuela porque se prohíben aprender".
Para Norma, las décadas sin poder hablar de la hija que su padre había tenido con su tía destruyó a la familia. "Mi mamá nunca fue feliz y mi papá tampoco. A mí se me hizo difícil tener una buena relación de pareja, porque no confiaba en los hombres. Después de hacer terapia aprendí a separar: mis padres eran mi pasado, mi pareja era mi futuro", dice.
EL FANTASMA DEL PASADO
En ocasiones, los secretos no se develan y se van a la tumba. ¿Y sanseacabó? Al parecer, no. Para Meschiani, "hay secretos vinculados a situaciones pasadas que, como hechos inconclusos, disociados de la conciencia personal y familiar, intentan resolverse, pasando de generación en generación".
El psicoanalista francés Nicolás Abraham observó que estos hechos encriptados en la conciencia familiar se expresan con un efecto ventrílocuo a través de las generaciones. Así lo explicó en su Teoría de la cripta y el fantasma : "En la primera generación un hecho vergonzante es un 'no dicho', ni siquiera es puesto en palabras en la segunda generación se convierte en un 'secreto de familia' y en la tercera en 'un impensable', es decir que en esas cosas no podemos siquiera pensar".
¿Cómo reaparecen estos hechos sepultados? La psicogenealogía dice que salen a la luz como compensaciones entre generaciones o como reiteraciones de situaciones que buscan una resolución: una hija puede repetir la misma enfermedad que la madre o la abuela o se pueden hasta reiterar hechos trágicos en las mismas fechas.
La psicóloga francesa Anne Ancelin Schützenberger dice que los sucesos inconclusos y las verdades no dichas transitan a través de los "vínculos transgeneracionales", a los cuales describe como "lazos inconscientes por donde circula de manera involuntaria la información familiar silenciada". En su libro ¡Ay, mis ancestros! detalla: "Somos un eslabón en la cadena de las generaciones, y debemos pagar las deudas de nuestros ancestros".
Otro exponente del movimiento transgeneracional es el psicoterapeuta alemán Bert Hellinger, quién creó en los '80 el método de las constelaciones familiares con el objetivo de que el sistema familiar pueda recuperar su equilibrio y desarrollarse en armonía.
Eduardo Fain, psicoterapeuta y constelador familiar del Centro Bert Hellinger Argentina explica que "cuando alguien pregunta por un problema actual, se tienen en cuenta los hechos traumáticos que sucedieron en las generaciones previas. Cuando en una historia familiar hay secretos, en la constelación se manifiestan como faltantes".
Patricia Marín (50) llegó a la constelación porque hacía años que no podía vender su casa. Allí surgió que lo que se lo impedía era un secreto familiar: sus padres se habían conocido en medio de un enredo amoroso y una tercera persona los había engañado. "El día que enfrenté a quien engañó a mis padres, la casa se vendió", dice.
Una vez que el secreto se desvanece, ¿se restablecen los vínculos? Norma no quiso saber nada de su media hermana. Su padre, ya enfermo, le pidió que se acercaran pero ella le dijo: "Para mí es una extraña". Cuando Diana supo que su padre había abusado de su hermana, estuvo años sin hablarle: "Sentía rechazo por él y culpa con ella. Pero puse una cortina de acero con el pasado y lo veo, aunque el dolor sigue".
"Poner fin a un secreto significa darle un lugar en la conciencia personal y de la familia", explica Meschiani.
Dicen que el alma pesa 23 gramos. ¿Y el silencio de un secreto?

1/13/2008

LA SALUD VENCIDA. pablo feldman en rosario 12

El hallazgo de dos toneladas y media de medicamentos -mas de 20 mil remedios-, 680 mil preservativos y un número elevado pero sin precisar de pastillas anticonceptivas, deja al descubierto la desastrosa política de salud publica de las sucesivas administraciones peronistas, especialmente de Jorge Obeid y Carlos Reutemann, quienes en principio llegaron a subsanar las tropelías de la "cooperativa peronista" que entre otras cosas en los tiempos de Víctor Reviglio -que fue ministro de Salud de José María Vernet antes de sucederlo en la Casa Gris- había enterrado medicamentos, piel porcina para implantes, insulina vencida, y hasta había hecho desaparecer un hospital de campaña. Fue aquel, uno de los mayores escándalos en la gestión de por si escandalosa del "Chajá". Como correspondía se abrió un expediente, y como suele suceder en la "provincia invencible" la causa prescribió.

Miguel Cappiello, flamante ministro de Salud Pública, fue el primer funcionario de esa área en recorrer la Droguería Central en los últimos 30 años. Es decir que ninguno de los ministros de salud desde la recuperación de la democracia se tomó el trabajo de ir a visitar a una dependencia estratégica para el organigrama de la salud pública.

Sin saber con lo que se iba a encontrar, el médico rosarino fue acompañado de la nueva directora de Farmacia y Bioquímica, Beatriz Martinelli, y no sólo se encontraron con el vergonzoso stock de medicamentos vencidos, sino con la suciedad acumulada durante años de abandono.

En lo inmediato se tratará de deslindar responsabilidades, y sobre todo ordenar la incineración de estos residuos, para lo cual hay que llamar a licitación pública. Como se ve no solo es una vergüenza mayúscula, sino un incordio en el trabajo que se inicia.

Cappiello no sabía con lo que se encontraría pero tampoco podrá decir que lo sorprende. Lamentablemente la recorrida por efectores públicos en Santa Fe, lo ubicó rápidamente en la lamentable realidad, contrastante con lo que vivió hasta el 10 de diciembre cuando estuvo al frente de la Secretaría de Salud Pública de Rosario. El ministro fue lo suficientemente cuidadoso como para no herir suceptibilidades, en cuanto al "recurso humano", cosa que también será revisada y replanteada en su gestión.

En agosto de 2002, la diputada provincial Alicia Gutiérrez -actualmente en el mismo cargo, luego de haber sido un período legisladora nacional- se presentó ante el juez correccional, Luis Giavedoni para que investigara una denuncia formulada por el director de Farmacia y Bioquímica de entonces, Elbio Costa. Lo que había dicho el funcionario era que había en depósito medicamentos desde 1992. La cosa terminó con el despido del titular del área por parte de Fernando Bondesio con el aval del ex gobernador Carlos Reutemann y nunca mas se habló del tema.

Ahora, en cambio, la directora Martinelli no sólo dará a conocer las fechas de compra de los medicamentos vencidos, sino también las partidas de preservativos -casi 700 mil- y se supone que el juez que investigue llamará a declarar a los ministros que ocuparon ese cargo en los años en que no se distribuyó lo que debió distribuirse.

Consultado por Rosario/12 un ex funcionario de primera línea del gobierno de Jorge Obeid, dijo que "siempre se vencen medicamentos, inclusive pasa en los sanatorios privados, y hasta en las casa, pero ese número es una barbaridad. Lo mismo que los preservativos, hay que ver quién dio la orden de que no se repartan".

Ni el ministro ni la directora provincial dieron precisiones acerca de las fechas de compra y de supuesta distribución. La variedad de fármacos lleva también a una amplia gama de fechas de caducidad, que en cualquier caso no alcanzará para justiciar el tema de los preservativos ni pastillas anticonceptivas que deliberadamente fueron amarrocados en lugar de ser distribuidos como marca la ley.

En ese sentido, y más allá del quebranto económico que supone dejar vencer mas de 2500 kilos de remedios, una vez mas aparece el fantasma medieval -alimentado con cursos y jornadas auspiciadas por el Ministerio de Salud que encabezaba Silvia Simoncini- en el que los preceptos morales del funcionario de turno se sobreponían al cumplimiento de la ley.

Nadie se puede sorprender porque no se hayan repartido mas de medio millón de forros a jóvenes que seguramente los han necesitado. No en una provincia cuya ministra tuvo el triste privilegio de haber sido -con el Ministro de San Juan, despedido después de eso- la única que no firmó el respaldo a la comunidad médica a la hora de apoyar la realización de abortos terapéuticos en casos contemplados por la ley. En una provincia en que hasta hace 20 días en los hospitales públicos obligaban a denunciar a las mujeres que llegaban con un aborto en curso, y tenía destacamentos policiales al pie de la sala de guardia, y no precisamente para reportar heridos de armas de fuego o velar por la seguridad de los pacientes.

Pero sería injusto cargar las tintas solo sobre la doctora Simoncini -conchabada ahora en el gobierno nacional- no solo porque no apareció allí en el Ministerio por arte de magia, aunque su designación es igualmente inexplicable como los trucos. La ministra fue candidata a Senadora por el departamento Rosario en la lista de Frente para la Victoria, a pedido de Jorge Obeid, quien evidentemente se equivocó al designarla en la cartera de salud, o se había equivocado antes cuando lo nombró en el mismo lugar a Juan Héctor Silvestre Begnis.

"Hay de todo y de diferentes períodos", dijo a este cronista una alta fuente del gobierno de Hermes Binner, que aceptaba que "en todos lados se vencen remedios" pero aclaraba que "no en estas proporciones".

La no distribución de los preservativos seguramente debe ser en términos económicos lo menos gravoso, aunque haya que medirlo igualmente en cientos de miles de pesos. Sin embargo es lo más delicado en cuanto al incumplimiento de la ley. Por eso mismo no debería quedar únicamente en un expediente que probablemente se archive, y luego prescriba.

El pueblo de Santa Fe tiene el derecho de saber quiénes y porqué no distribuyeron los anticonceptivos y los preservativos, en una provincia en la que todos los días una mujer camina hacia la muerte para interrumpir un embarazo no deseado. Para que no vuelva a suceder y para no tengamos que hablar de la "salud vencida".