1/30/2009

que nos pasa a los padres?

Después de leer y ver los noticieros sobre los últimos incidentes en la costa argentina y hace unos días también en las uruguayas, me pregunto ¿Qué nos esta pasando a los padres? ¿Cuántos hijos más se nos tienen que morir para que reaccionemos? ¿Cuántos para que cada uno deje de pensar que la responsabilidad es de otro? ¿Para que deje de pensar: "Mis hijos no lo hacen, a mis hijos no les va a pasar"?

Este no es un problema solo de los chicos involucrados, es un problema de todos. Son nuestros hijos los que se pelean sin límites a la salida de un boliche, son nuestros hijos los que se emborrachan hasta perder la conciencia. Son los míos y los de todos ustedes.

Padres y madres: ¡eeaccionemos! No nos quedemos de brazos cruzados, nosotros como padres tenemos un poder inimaginable, tenemos el poder de cambiar esta realidad, no deleguemos mas, no deleguemos en otros la seguridad y el cuidado de lo más preciado, nuestros hijos. Después de estas imágenes de violencia, de descontrol, ningún padre, esté o no esté veraneando allí, debería dejar de reflexionar sobre qué responsabilidad tiene en lo que sucede en la costa. Es la única manera de hacerse protagonista de esta realidad y dejar de ser mero espectador, diciendo: "Este problema también es mí problema". Recién cuando asumimos que es nuestra responsabilidad, que es nuestro problema empezamos a pensar en causas, y recurrimos a nuestros recursos para buscar soluciones y ponernos en acción. Que esta reflexión también nos permita pensar: "¿Y por casa como andamos?" ¿Tenemos una mirada atenta a nuestros hijos, tenemos una comunicación fluida y abierta en ambos sentidos con ellos, les pusimos y les ponemos límites, nuestros hijos saben que son valiosos para nosotros, se cuidan, defienden la vida, se respetan a sí mismos y respetan a los demás? No olvidemos que la independencia t la libertad, sólo son posibles con responsabilidad. Primero nuestros hijos tienen que demostrarnos que son responsables y saben cuidarse a sí mismos y a su entorno para dejarlos solos. Si no encontramos las soluciones para nuestro entorno inmediato, busquemos ayuda, recurramos a profesionales, lo que no podemos hacer es seguir pasivos sin reaccionar. Después de una seria reflexión, unámonos a nuestros vecinos, a otros padres y busquemos cambios en nuestra comunidad. La Dra. Aramburu, autora es psicóloga de la Fundación Proyecto Padres

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1/29/2009

villas de Rosario

La ciudad tendrá una nueva oportunidad para urbanizar y relocalizar villas de emergencia gracias a un convenio que refrendó con la Nación. "Esto permitirá seguir trabajando en el mismo sentido que lo venimos haciendo con el programa Rosario Hábitat", explicó la directora del Servicio Público de la Vivienda (SPV), María Inés Capón.
El acuerdo fue rubricado por el intendente Miguel Lifschitz y el referente de la Secretaría de Obras Públicas del Ministerio de Planificación Federal de la Nación, Luis Bontempo, a través de un subprograma dedicado a la urbanización de villas y asentamientos precarios con fondos nacionales.
"Es una buena noticia", consideró Lifschitz y remarcó que el convenio incluye la construcción de viviendas, apertura de calles y obras de infraestructura en terrenos que debe proveer la Municipalidad. Además, explicó la mecánica del acuerdo logrado. "Se trata de un convenio marco que requiere la aprobación de cada uno de los proyectos que presentemos", dijo y adelantó que en las próximas semanas comenzarían los estudios de factibilidad para decidir cuál será la primera intervención a realizar con los fondos nacionales.
Los pasos.Para lograr la luz verde los proyectos a presentar deberán tener un piso de condiciones que incluyen terrenos urbanizables y factibilidad de infraestructura, en lotes que pueden estar fuera o dentro de los actuales asentamientos precarios.
A estos requerimientos se agrega la condición de no superar los 1.500 pesos el metro cuadrado, costo que incluye la unidad habitacional y la infraestructura básica.
"Otra condición fundamental es que los proyectos se presenten por etapas", comentó Capón y dijo que el Subprograma Federal de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios no fija montos sino que se transita a través de la aprobación de etapas sucesivas.
Será el SPV el encargado de evaluar los barrios que estén en condiciones de ser relocalizados. "Se elaborarán los proyectos que se elevarán al Ministerio de Planificación, que otorgará, en el caso de corresponder, el financiamiento", explicó la titular de esa repartición.
Capón no dio precisiones sobre cuál será el asentamiento en el que comenzarán los trabajos y sólo subrayó que "se evaluarán los lugares donde la ausencia de traza acentúa la inseguridad".
Precarios. Según estimaciones oficiales, Rosario tiene unos cien asentamientos irregulares que albergan a 23 mil familias. Los cálculos son aproximados ya que las radicaciones precarias van de la mano de la agudización de los problemas socioeconómicos y constituyen verdaderos escenarios móviles.
Para incluir a las ciento quince mil personas que se calcula viven en condiciones de urbanización irregular, compleja y sin poder acceder a parámetros mínimos de calidad de vida, el municipio tiene en marcha la primera etapa del programa Rosario Hábitat, que concluirá en 2010. Para entonces, se le habrá cambiado la cara a distintos tramos de los asentamientos de Las Flores, Empalme, Lagunita, Villa Corrientes, Molino Blanco, Villa Itatí y La Cerámica.
¿Cuáles son los parámetros que definen un asentamiento precario? Según Capón, se puede hablar de falta de inserción en la trama urbana y de continuidad en la apertura de calles, además de ausencia de infraestructura y precariedad de las unidades habitacionales. Sin contar, claro está, las consecuencias ambientales que genera la falta de servicios básicos como agua y drenajes cloacales.

1/22/2009

desenchufar a los hijos

Con Bajo Presión, un libro pensado para rescatar a los niños de las tensiones propias del siglo XXI, este periodista canadiense que saltó a la fama cuando escribió Elogio de la Lentitud traslada su filosofía slow a la relación entre padres e hijos. "La línea entre padres e hijos se ha desdibujado", dice. Pero lo que sigue bien firme es su éxito editorial: Elogio de la lentitud, disponible en más de 30 idiomas, ya vendió más de 500 mil ejemplares. Y con apenas meses en las bateas, Bajo Presión sigue el mismo camino. Pese a que recibe miles de e-mails de agradecimiento, esquiva el rótulo de la autoayuda, "esa especie de oráculo que provoca más adicciones que mejoras". Y desde su casa en Londres, mitad en inglés y mitad en un español afianzado por los tres años que vivió en Argentina, asegura que después de su último libro es sin duda un mejor padre.

¿Qué cultura construimos para que las disputas del mundo adulto incluyan a nuestros hijos en el menú?

Hemos creado una embrutecedora cultura del perfeccionismo. Esperamos que todo sea perfecto - nuestros dientes, nuestros cuerpos, nuestras vacaciones-. Y queremos hijos perfectos para redondear el retrato. El problema es que no hay tal cosa y esa búsqueda se está volviendo contra nosotros. Voltaire dijo: "Lo perfecto es enemigo de lo bueno".
Desde "mi hijo el doctor", siempre hubo proyectos para los hijos, ¿qué hay ahora?
Es cierto que los padres siempre han tenido el orgullo de los logros de sus hijos. Pero hoy, este instinto ha caído en la caricatura. Muchos pegan carteles en sus autos con lemas como "Mi hijo es un estudiante de honor en la Escuela X". Una reciente caricatura del New Yorker bromeó sobre la tendencia de tratar a nuestros hijos como un proyecto vanidoso: Una joven pareja se encuentra con orgullo al lado de la cuna de su bebé recién nacido. La madre suspira: "Ay, mirá, es un abogado".
En estos días se nos habla incluso de nuestros hijos en la tercera persona del plural: "Tenemos muchas tareas. Jugamos al fútbol el domingo. Estamos aplicando a Harvard". La línea entre padres e hijos se ha desdibujado.
Niños precoces y adolescentes eternos, la maduración de las nuevas generaciones sufre a dos puntas. ¿Cómo se explica?

Parece una paradoja, pero las dos cosas están relacionadas. Por un lado,
estamos acelerando el desarrollo de nuestros niños: académicamente,exponiéndolos a los medios de comunicación adultos;viéndolos como consumidores; cargándolos con rutinas innecesarias. Pero, por otro lado, los infantilizamos. No los dejamos salir por sí solos hasta que son mucho mayores que nunca; nos afligimos por cada cosa que les pasa y nunca les decimos NO. Esto explica la precocidad de los niños pequeños y la inmadurez de los niños que nunca crecen: dos caras de la misma moneda. Los dos fenómenos proceden de nuestro instinto de hacer lo mejor para nuestros hijos. Ese instinto, en la última generación, se ha convertido en una caricatura de sí mismo.

¿Comparte la visión de que las nuevas generaciones son multitarea, que pueden chatear, ver tele, y hacer los deberes al mismo tiempo?

Ese es un mito.Es cierto que hacen malabarismo pero, ¿ha experimentado una revolución la evolución del cerebro humano? No.Las últimas investigaciones muestran que el cerebro humano, y eso incluye a los
cerebros de los niños criados en la era de la información, no reacciona bien frente a la multitarea. La conclusión es que gran parte de lo que pasa por "multitarea" es otra cosa: es una acción secuencial. Cuando su hijo tiene cinco ventanas abiertas en la pantalla de su computadora y está mandando mensajes en su teléfono celular mientras ve televisión, lo que hace realmente es dedicarse a una tarea unos pocos segundos,parar, cambiar a otra, parar un poco y así sucesivamente. Y esta alternancia redunda en un uso muy ineficiente del tiempo y de la energía del cerebro. Cuando la gente va y viene entre tareas comete más errores y a veces emplea el doble de tiempo que si hubiera realizado cada una de las tareas de principio a fin antes de pasar a la siguiente. Esto puede explicar por qué a su hijo le lleva dos horas en lugar de una terminar un ensayo sobre historia.
Esta es la generación más conectada, más vigilada y más consentida de la historia, ¿qué podemos esperar de ello?

Los niños de hoy cuentan con una gran cantidad de conocimientos tecnológicos útiles y mucho del pánico acerca de cómo los niños están
creciendo es justamente eso: pánico. Pero hay algunas señales muy preocupantes. Ya estamos viendo el aumento de los problemas de salud mental, especialmente en las clases medias, donde la cultura de la
competencia y la perfección es más pronunciada. Y hay otro problema.
Los padres quieren ayudar a sus hijos en todo. El cordón umbilical se mantiene intacto incluso después de la graduación. ¡Hay padres acompañan a sus hijos a las entrevistas de trabajo para ayudarlos a negociar los sueldos y paquetes de vacaciones!
¿Cambió tanto el mundo para que los chicos de hoy lleven gps en pro de la seguridad?
En
absoluto. El mundo ha cambiado de manera extraordinaria en la última generación pero no de manera que la crianza de los hijos justifique que
los niños sean empujados, pulidos y protegidos con celo sobrehumano. Es
todo un desafío. Como padre de dos hijos, sé lo difícil que es enfrentar el status quo y lo fácil que es entrar en pánico y seguir a la manada. Esta generación de padres ha perdido su confianza. Escribí Bajo presión para recuperar mi confianza y ayudar a otros a hacer lo mismo.

¿Cuál debería ser nuestro modelo de padres?

Ser madre o padre es un viaje; es el descubrimiento, por ensayo y error, de qué tipo de padres somos o queremos ser. No se trata de empezar con una idea fija del padre perfecto y hacer todo lo que esté a la altura de ese ideal. Aun así, creo que hay algunos rasgos generales a los que todos podemos aspirar pero al mismo tiempo tenemos que asegurarnos de que tengan tiempo, espacio y libertad para explorar el mundo en sus propios términos.

¿Sigue pensando que la solución está dentro de un modelo capitalista?

Estoy de acuerdo en que el clima socio-económico de los últimos años ha potenciado los problemas de la infancia moderna. La obsesión por los bienes materiales, la creencia de que todo en la infancia puede ser medido y que todo lo que no se puede medir (como el simple juego) no tiene valor, son algunos ejemplos. Pero no creo que el capitalismo sea
el culpable. En los últimos años, hemos caído en lo que llamo turbo-capitalismo, donde existe una enorme presión para consumir más y más y más, y donde el espíritu de la competencia infecta todo lo que hacemos. Esto ha sido muy perjudicial para todos los aspectos de nuestra cultura y, de hecho, para la propia economía, si se considera la actual crisis financiera. La verdadera pregunta es qué tipo de capitalismo tenemos.
¿Cuál ha sido el "aporte" de la publicidad en este sistema de crianza de hijos?
Identifican un peligro y, a continuación, ofrecen un producto para hacerles frente. Ejemplo: Usted preocupa a los padres por el supuesto rezago académico de sus hijos y luego vende millones de dólares en DVDs y juguetes electrónicos "educativos". Los niños no necesitan estos aparatos - y no hay ninguna prueba de que aumente su inteligencia- pero los padres compran porque temen estar perdiéndoselo. Por lo tanto, un objetivo de los anunciantes es preocupar a los padres y así venderles más cosas que no necesitan. El otro objetivo de la publicidad son los propios niños. Esto que comenzó a principios de los 80, ahora se ha convertido en una forma de arte. Es extraordinario, los chicos son conscientes de las marcas a una edad cada vez más temprana. La publicidad pretende socavar la autoridad de los padres, de papá y mamá, vistos como un obstáculo para el gasto.
Y las pantallas, ¿qué papel juegan en esto?

Por un lado, las nuevas tecnologías han creado una nueva frontera, aparecieron nuevas formas de aprender, de comunicarse, de jugar y de
expresar opiniones. Todo esto es maravilloso. El problema es que los
niños están pasando demasiadas horas frente a la pantalla - esto quiere
decir que no pasan suficiente tiempo corriendo al aire libre,interactuando cara a cara, o aprendiendo de una manera táctil.
Asimismo, nunca aprenderán a lidiar con el aburrimiento o a pensar profundamente, porque siempre hay una Playstation para distraerlos o
entretenerlos. Esto es especialmente malo para los niños pequeños,porque los cerebros jóvenes necesitan tiempo y espacio para inventar,para jugar, para enfrentarse a sus logros y frustraciones. Los chicos de hoy también disfrutan jugando a la manera que lo hacían los chicos de otras generaciones. Es un error pensar que ahora los niños son biológicamente diferentes a causa de la revolución de las tecnologías.
Usted
como periodista escuchará que Internet requiere un bajarse del pedestal
en pro de cierta igualdad de estatus con las audiencias. Sin embargo,son los chicos en materia de saberes tecnológicos quienes ocupan ese pedestal y desafían a sus progenitores y docentes, ¿cuáles son las consecuencias de esta inversión de roles?

Estoy de acuerdo en que la Internet ha creado una inversión de poder. Los niños, en general, se llevan mejor con las nuevas tecnologías que las generaciones mayores. Y no creo que esto sea malo. Es saludable para una sociedad ser desafiada por su juventud. Es interesante que los niños tengan ahora la capacidad para participar más plenamente en nuestra cultura en muchos niveles - el debate, el comercio, el juego. Y espero que esta potenciación del papel de los niños ayude a romper la actual cultura de querer tratarlos como proyectos que pueden ser
moldeados para adaptarse a nuestros sueños y deseos. El peligro es que
los niños nos deslumbren por los conocimientos tecnológicos y decidamos
entonces que ya no tenemos la autoridad para decirles cómo utilizar la
tecnología. Los niños necesitan límites y nos corresponde a nosotros
imponérselos. Si queremos obtener el mejor provecho de las nuevas tecnologías los padres debemos tener la confianza para controlar cómo
la usan los niños. Tenemos que impulsar nuestro propio conocimiento de
manera que podamos protegerlos y ayudarlos.
Más allá de lo que usted pregona, de su filosofía, ¿es en realidad optimista acerca de los rasgos de nuestras próximas generaciones?
Yo soy un optimista natural. Creo que si entendemos que algo está mal y, a continuación, mostramos otra manera de hacerlo, la gente va a cambiar.Creo que podemos dar vuelta esto, recuperar nuestra brújula y empezara a generar el tipo de infancia que nuestros niños se merecen.
¿Qué es lo que más le preocupa?
La tendencia a ser súper padres. Incluso cuando advertimos que las cosas van mal, encontramos muy difícil decir no al status quo y elegir otro camino. La crianza de los hijos es siempre difícil, pero no tiene nada que ver con un deporte de alta competencia o el desarrollo de productos. Ahora, una cosa específica sobre la infancia que me preocupa mucho es el número de horas que los niños están pasando por delante de las pantallas. ¿Qué nos puede salvar de todo esto? Es una simple cosa llamada "botón de apagado". Hay que desenchufar los aparatos y decirle
a los chicos que salgan a jugar.

1/17/2009

a tristeza nao tem fin?


LONDRES.- ¿Por qué sentirse desdichado? Está bien, es enero y uno se
siente con kilos de más y quebrado luego de los excesos de las fiestas,
pero en realidad no hay necesidad. La tristeza es inconveniente,
desagradable y en una sociedad en que la felicidad personal es valorada
por encima de todo lo demás, hay poca tolerancia para los que se sumen
en la desesperación. Especialmente ahora que tenemos medicinas para
eso.


Los antidepresivos pueden ayudar a hacer desaparecer los
sentimientos de tristeza, y no sólo la agotadora depresión clínica,
sino los duros momentos por los que mucha gente a veces pasa, ya sea al
perder un trabajo, por la ruptura de una relación o por la muerte de un
ser querido. Por eso, no sorprende que cada vez más gente los tome.


Pero, ¿es realmente una buena idea? Un número cada vez mayor de
voces del mundo de la salud mental dicen que no. La tristeza,
sostienen, sirve a un propósito evolutivo, y si lo callamos, salimos
perdiendo.


"Cuando se encuentra algo así de profundo biológicamente en
nosotros, presumimos que fue seleccionado porque tenía una ventaja
-afirma Jerome Wakefield, trabajador social de la universidad de Nueva
York.- Estamos perdiendo el tiempo con parte de nuestra estructura
biológica."


Quizás, entonces sea tiempo de aceptar nuestro lado desdichado. Sin
embargo, muchos psiquiatras insisten en que no. La tristeza tiene el
desagradable hábito de convertirse en depresión, advierten. Aun cuando
la gente esté triste por una buena razón, se le debería permitir tomar
medicamentos para que se sientan mejor si eso es lo que quieren.



Entonces, ¿quién tiene razón? ¿Es la tristeza algo sin lo que podemos vivir o es una parte crucial de la condición humana?


Es difícil conseguir evidencia de la importancia de la tristeza en
los humanos, pero hay muchas ideas sobre por qué la propensión a
sentirse triste podría haber evolucionado. Puede ser una estrategia de
autoprotección, ya que parece encontrarse entre otros primates. Un
simio que no se escabulle claramente luego de haber perdido su estatus
puede ser considerado como que continúa desafiando al simio dominante,
y eso podría ser fatal.


Pero Wakefield cree que en los humanos la tristeza tiene otra
función: nos ayuda a aprender de nuestros errores. "Creo que una de las
funciones de las emociones negativas es detener nuestra conducta normal
para hacernos focalizar en algo distinto durante un tiempo", asegura.
Podría actuar, en primer lugar, como un freno psicológico para evitar
que cometamos esos errores.


Es más, afirma Paul Keedwell, psiquiatra de la Universidad de
Cardiff en el Reino Unido, incluso la depresión puede salvarnos de los
efectos del estrés de larga data. Sin tiempo para reflexionar, asegura,
"uno puede permanecer en una estado de estrés crónico hasta quedar
exhausto o morir". También piensa que podemos haber evolucionado hacia
el desarrollo de la tristeza como una forma de comunicación. Al actuar
con ella decimos a los otros miembros de la comunidad que necesitamos
apoyo.


Medicar la tristeza, sugiere Keedwell, podría ocultar las
consecuencias de situaciones desafortunadas y quitar la motivación para
mejorar sus vidas. Dar antidepresivos a la gente cuyo problema real es
otra cosa puede permitir a la persona continuar en una situación
enferma en lugar de enfrentar el problema de fondo.


Un poco de tristeza puede ser útil o no, pero todos acuerdan, sin
embargo, en que la depresión clínica no lo es. Desgraciadamente, no
queda claro con exactitud donde se encuentra la línea entre las dos.
Entonces, ¿qué es más peligroso: medicar por demás la tristeza normal,
sentimiento que puede llevar a revaluar nuestras vidas, o medicar
insuficientemente la depresión clínica?


Ian Hickie, del Instituto de Investigación del Cerebro y la Mente de
la Universidad de Sydney, Australia, insiste en que la depresión no
está sobrediagnosticada, pero que seria mejor que lo estuviera antes
que ver a las personas seriamente deprimidas dejadas de lado. Señala
que hay evidencia para sugerir que el número de suicidios ha disminuido
a medida que se han diagnosticado más casos de depresión. Es importante
tomar en serio los diagnósticos de depresión "borderline" porque,
asegura, "muchos de los suicidios no ocurren en las personas más
severamente deprimidas".


Wakefield, sin embargo, no se siente cómodo recetando pastillas
donde no hay certeza de que sean necesarias. Después de todo, señala,
los antidepresivos tienen efectos secundarios, algunos de ellos serios.


Levantar el ánimo

Entonces, ¿dónde queda la noción de la tristeza humana?
¿Deberíamos aceptar que los acontecimientos importantes pueden
entristecernos tanto que por un tiempo nos desestabilicen? ¿O debemos
correr al médico con la esperanza de que las pastillas aceleren nuestro
viaje emocional de retorno a la felicidad?


"El costo de la felicidad es la autosuficiencia", afirma Terence
Ketter, psiquiatra de la universidad de Stanford. La tristeza es
todavía algo útil: "El descontento puede llevar al cambio. Seguramente,
uno no quiere una emoción paralizante, la emoción es información".


Keedwell está de acuerdo. "Si no nos hubiéramos sentido tristes
cuando no tuvimos éxito al querer lograr ciertos objetivos, no
hubiéramos realizado introspección, y quizás no hubiéramos intentado
cambiar nuestras estrategias -dice-. De haber continuado siendo
entusiastas y jubilosos probablemente hubiéramos seguido ciegamente
adelante."


Pero, ¿hay un terreno intermedio? Todos concuerdan en que hay
maneras para levantar el ánimo sin píldoras. "Una alternativa sería
pensar qué es lo que nos entristece -asegura Wakefield-. Otra
posibilidad es una espera alerta. Una visión con más matices de la
situación ayudará a la gente a pensar mejor sobre sus opciones."


Ed Diener, psicólogo de la Universidad de Illinois, también sugiere
que paremos de obsesionarnos con ser felices todo el tiempo. "Una de
las cosas que queremos es desengañar a la gente de la noción de que no
son lo suficientemente felices."


Cita un estudio que aplicó un software para el reconocimiento de las
emociones a los sentimientos íntimos de la Mona Lisa. Concluyó que ella
es 83% feliz. El resto es una mezcla de emociones negativas, como el
miedo y el enojo. Eso, según parece, es más o menos lo adecuado.



Traducción: María Elena Rey