11/29/2009

La UNR proyecta cambiar los planes de estudio y sumar trabajo solidario

La UNR proyecta cambiar los planes de estudio y sumar trabajo solidario

Una forma más abierta de cursado, contenidos transversales y prácticas sociales asoman en el horizonte de estudio para los más de 13 mil jóvenes que ingresan cada año a las distintas facultades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Un proyecto de ordenanza presentado esta semana por autoridades de la institución prevé que a partir de 2011 los nuevos universitarios tendrán que participar de proyectos de investigación y extensión con compañeros de otras carreras, un sistema de créditos académicos que permitirá cursar materias en otras universidades y justificar conocimientos de inglés y portugués. Además, los universitarios tendrán que realizar prácticas solidarias de manera obligatoria. La propuesta de ordenanza que plantea estas modificaciones fue presentada esta semana en el Consejo Superior de la UNR, con la intención de que sea discutido y analizado durante el año próximo. El plan fue trazado por el secretario académico de la universidad, Enrique Barés, quien remarca que la flexibilidad es uno de los elementos más importantes de los cambios propuestos, ya que apunta a facilitar la movilidad académica.

"La idea —señala— es hacer posible que un estudiante pueda construir buena parte de su trayecto académico con un sistema menos rígido, y que incluso pueda ser distinto al de su compañero de estudios". De esta manera, si a un alumno de abogacía le interesa una problemática que se dicta en otra facultad —e incluso en otra universidad de Argentina o el exterior— podrá cursar esa materia, y al aprobarla le otorgarán una determinada cantidad de créditos que se les suman a los obtenidos de las materias propias de su carrera.  Si bien a fines de 2008 la UNR aprobó la figura de crédito académico para sus estudios de grado, la intención ahora es profundizar esa línea de trabajo, bastante aceitada en su funcionamiento en América del Norte y en Europa, en esta última sobre todo desde el Proceso de Bolonia vigente desde fines de los 90, que permite a los universitarios cursar y acreditar materias de su carrera en cualquier universidad del Viejo Continente.

Trabajo interdisciplinario

Otra de las propuestas esbozadas en el borrador de ordenanza se vincula con la creación del programa académico, donde partiendo de un acontecimiento o problemática social, confluirán estudiantes de distintas disciplinas en proyectos de investigación, docencia y extensión. "Esto implica llevar la interdisciplinariedad al corazón del currículum", apunta Barés. Contenidos transversales sobre derechos humanos y democracia, el conocimiento de inglés y portugués, y estudios comparados del Mercosur en cada disciplina forman parte de la reforma propuesta. (ver aparte). "En esto venimos trabajando desde hace dos años, consultamos a los decanos y expertos en la temática, y si bien es un programa ambicioso está pensado para aplicarse en forma paulatina, porque implica una reforma consensuada", afirma el rector de la UNR, Darío Maiorana, quien agrega que de esta manera "la universidad reafirma su misión de formar, además de profesionales, ciudadanos comprometidos".

Servicio comunitario

Una de las introducciones más novedosas que propone la norma de la UNR es la inclusión del trabajo solidario curricular, de manera tal que para recibirse ahora los estudiantes deberán realizar tareas sociales, las cuales no necesariamente deberán estar relacionadas con la carrera que estudia. "Se trata de un compromiso ético de los estudiantes con la sociedad que solventa sus aprendizajes", argumenta el rector Maiorana. La iniciativa en preparación encuentra antecedentes en los sistemas de educación superior de Brasil, México y Venezuela, entre otros. En la Argentina, el servicio social universitario es reivindicado por diversas agrupaciones estudiantiles y especialistas. A nivel gubernamental, el entonces ministro de Educación de la Alianza, Juan Llach, lo propuso a principios del año 2000, planteo que generó tanto rechazos y como adhesiones de la comunidad universitaria. La iniciativa lanzada por la UNR reconoce también "la rica experiencia del Voluntariado, que vamos a replicar como requisito de egreso para todos los estudiantes", expresa Maiorana, en referencia al programa de Educación nacional que convoca a estudiantes de distintas facultades a desarrollar proyectos de trabajo comunitario.



11/22/2009

Andrea Gamarnik y su vision del dengue-

El zumbido de la pobreza

En la Argentina ya hay un brote de dengue que se va a sentir con más fuerza en el verano. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires aumentó el doble la cantidad de pacientes asistidos. Pero la investigadora del Conicet Andrea Gamarnik va un paso más allá y estudia el virus del dengue en el Instituto Leloir, donde generó un hallazgo al descubrir que drogas antiobesidad podrían funcionar, en el futuro, como un remedio contra el dengue. Ella acaba de ser galardonada con el premio “Mujeres en la Ciencia”, de L’Oréal, que le dio 20 mil dólares para continuar con la investigación sobre el mosquito que no sólo pica, también mata. 

“¿En qué cabeza cabe que un chico esté pidiendo plata en una esquina?”, se pregunta la bioquímica Andrea Gamarnik y responde sin respuesta: “La anestesia social es una situación psicológica”. La investigadora independiente del Conicet y directora de Virología Molecular del Instituto Leloir –que tiene su cabeza colmada de rulos, pasión, trabajo y sentido de una ciencia que salga del laboratorio para contribuir con la equidad social– advierte: “Lo mismo puede pasar con el dengue”. La advertencia alerta que, la primera vez, la palabra “dengue” –como el cólera, la tuberculosis o el Chagas– pueden impactar pero después asimilarse, como el hambre. Andrea se dedica a estudiar la biología del dengue en el Instituto Leloir, y a los 45 años encabeza un equipo de jóvenes –como Marcelo Sensa, Juan Mondotle y Gabriel Iglesias– con los que acaban de realizar un importante descubrimiento en la radiografía del virus que puede ser el paso previo para poder llegar a un remedio que prevenga la muerte en los infectados por la picadura del mosquito.

Andrea es una de las ganadoras del Premio Nacional L’Oréal Unesco “Por la Mujer en la Ciencia”, que la va a ayudar con 20 mil dólares a seguir indagando en una enfermedad que deja más desprotegidos/as a los que menor acceso tienen a agua corriente, repelentes, mosquiteros y otras formas de prevención.

El premio cuenta con el respaldo del Conicet y ya va por su tercera edición para estimular la participación de las mujeres en la ciencia. La bioquímica es aguerrida y nunca se sintió inferior por ser mujer, pero sí escuchó la diferencia entre un varón y ella, justamente, cuando después de vivir ocho años en Estados Unidos –donde trabajó en virología de la polio, sida y hepatitis B y C– quiso volver –después de irse en 1993– a la Argentina, justito, en el 2001. “Fue muy difícil volver porque no había lugar en el Conicet. Recorrí todas las universidades e instituciones y, junto con las cacerolas, la coyuntura no era la ideal. Pero todos me preguntaban si tenía marido y cuando yo les decía que apuntaba a mantenerme sola me decían que me volviera a Estados Unidos”, relata, como uno de los motores para dar un incentivo a las científicas frente a los desalientos sociales y culturales con el objetivo de que las mujeres hagan carrera.

Al final, volvió con un programa para repatriar científicos jóvenes. Y pasó de ganar 1500 pesos a cobrar 5500 por un trabajo que puede revolucionar una enfermedad que, en el primer semestre del 2009, ya afectó a 570.000 personas en el mundo. Ella es la hija de Simón, que vendía guantes industriales, y de Mirta, que ya falleció y fue una actriz que nunca logró vivir de su trabajo. Viene de la clase media baja de Lanús y es la primera de su familia, y de sus tres hermanos, que estudió. Por eso, después de pasar por la Universidad de California, en San Francisco, durante seis años, y por una empresa de biotecnología –Virologic–, casi dos años, quiso volver. Para ¿devolver? No, no digamos que debe nada, pero para que la ciencia beneficie a la gente después de hacer toda su carrera en la universidad pública. “Yo estudié siempre becada y quería volver a la Argentina. En Estados Unidos ganaba una fortuna. En la empresa de biotecnología empecé ganando como 80 mil dólares por año y encima me daban acciones de la empresa”, subraya. Pero...

Era un negocio quedarte en Estados Unidos. ¿Por qué volver?.

–San Francisco es una ciudad fantástica, tenía amigos y mi sueldo era bárbaro, el trabajo me encantaba, pero me faltaba algo, y era el sentido de para qué hacía lo que hacía. Acá le encuentro el sentido: tengo un grupo de investigadores jóvenes que son brillantes científicos que se están formando conmigo. Es una cuestión de sentimiento.

¿Cómo decidiste estudiar el dengue?.

–El dengue, en el 2000, era un desastre en Latinoamérica, aunque en la Argentina no se hablaba, porque había 30 casos en el Norte y no le daban importancia. Pero yo decidí dedicarme al dengue porque es un problema asociado a la pobreza, a la falta de agua potable, a la ausencia de educación y a la urbanización desmedida, aunque una vez que empieza el brote no hay control y va a infectar a los pobres y a los ricos. Es un tema que se origina y se exacerba por la pobreza, aunque ahora llegue a los que tienen piletas de natación. El año pasado nos agarró muy desprevenidos. Pero va a haber que trabajar seriamente en prevención e invertir plata. Por ahora, no hay remedios ni vacuna; entonces lo que queda es controlar el mosquito y eliminar los criaderos.

¿Qué estudian concretamente en tu laboratorio?.

–Estudiamos la biología del dengue. Si uno no conoce el virus no puede desarrollar nada para combatirlo. Nosotros generamos conocimiento. Pero el conocimiento no cura. Se necesita transferencia de conocimiento en vacunas y drogas. Por suerte, también contamos con subsidios de 100.000 dólares por año (por cinco años) del Howard Hughes Medical Institute, que sólo da dos subsidios en Argentina, y uno es para nosotros, para poder hacerlo.

¿Para no caer en el negocio de las multinacionales la Argentina podría generar una vacuna o un remedio a través de la producción estatal?.

–Sería fantástico que la Argentina pudiera desarrollar sus propias vacunas.

¿Qué descubrieron hasta ahora?-

–La semana pasada acabamos de hacer un descubrimiento que acaba de dar la vuelta al mundo y ya fue publicado en la revista Plos Pathogens, que tiene una ideología para hacer accesible a todo el mundo la información, y es que el virus del dengue es una partícula muy pequeña (muchísimo menor a una cabeza de un alfiler) y cuando un mosquito infectado pica a una persona el virus pasa al torrente sanguíneo, entra a una célula y se multiplica en células vecinas. En el 2006 descubrimos el mecanismo molecular para amplificarse en muchas copias. Este año descubrimos cómo se generan nuevas partículas virales. Y encontramos que el virus se acumula en unos cuerpos grasos.

¿Entonces hay que atacar a estos cuerpos grasos?.    

–Hay drogas que estudian el cáncer y la obesidad que ya se dedicaron al estudio de los cuerpos grasos. Entonces, a nivel de laboratorio, tomamos células humanas, las infectamos con el dengue, les pusimos esta droga y vemos que el virus no se puede multiplicar. O sea que las drogas contra la obesidad –que todavía no se venden y están en etapa experimental– son capaces, al menos en el laboratorio, de impedir la multiplicación del dengue. Esto es una nueva estrategia que se puede usar como un posible antiviral contra el dengue.




11/07/2009

La melodía del llanto es el comienzo del lenguaje

La melodía del llanto es el comienzo del lenguaje - Criticadigital.com

Un estudio demuestra que el sonido de la lengua materna penetra el útero y el bebé lo reproduce en el llanto, logrando mayor vínculo con la madre.

De un análisis realizado sobre los llantos de 60 bebés sanos nacidos en familias que hablaban francés y alemán, los investigadores de la Universidad de Wurzburgo, en Alemania, concluyeron que los bebés comienzan a captar los matices de su idioma materno cuando están en el útero.
Además, entre los resultados comprobaron que cuando los bebés lloran lo hacen con el acento de la lengua que hablarán en el futuro. Los investigadores, descubrieron que los pequeños franceses lloraban con una "entonación creciente", mientras que los alemanes tenían un "acento decreciente".
La investigación, publicada en Current Biology y difundida por el sitio de la BBC, afirma que los bebés probablemente están tratando de formar un vínculo con sus madres imitando sus sonidos.
Se sabía ya que los fetos pueden memorizar sonidos del mundo exterior en los últimos tres meses del embarazo y que son particularmente sensibles al contorno de la melodía tanto en la música como en las voces humanas. También se había demostrado que los infantes pueden imitar los sonidos de las vocales que los adultos vocalizan a partir de las 12 semanas de nacidos.
Ahora el estudio sugiere que un bebé nonato está influenciado por el sonido de su primer idioma, el cual logra penetrar el útero. Tal como explicó a la BBC la doctora Kathleen Wermke, experta en antropología médica quien dirigió la investigación, "sabemos que los infantes están preadaptados para un idioma específico".
"Pero ahora por primera vez descubrimos que la melodía del llanto es realmente el comienzo del desarrollo del lenguaje, y no es el balbuceo como muchos investigadores pensaban".
"Los recién nacidos están muy motivados para imitar la conducta de su madre, para atraerla y fomentar los lazos afectivos" dice la doctora Wemke. "Ya que el contorno melódico podría ser el único aspecto que pueden imitar del habla de su madre, esto podría explicar porqué encontramos esta imitación del contorno en una edad tan precoz", expresa la investigadora.